Premios para nuestros científicos en el exilio
El Doctor Ignacio Hernández Campo, ha sido galardonado con el premio “Jamieson Award 2007″. Su Tesis ha sido la mejor de todas las leidas en estos dos últimos años en el campo de la física de altas presiones.

Bill Nellis e Ignacio Hernández
Yo también tengo un primo científico.
Ignacio es un gran tipo. Sus zapatones han sido donde tantas veces he metido mis pies y he soñado con la ciencia.
Yo, de pequeño, recuerdo, quería ser inventor. Ya desde entonces, supongo, mi querido primo fué contagiándome su pasión por la ciencia y el saber en general, influenciándome en pequeñas dosis.
Pensando en esto, puedo explicarme muchos de los pasos que he dado en mi vida y en mi carrera profesional. Muchos. Algunos. Todos no.
Todos no, porque mi umbral de sacrificio no es el suyo. Ignacio no solo es un brillante pensador, un sagaz matemático y un rápido analista… Es un muyahidin de las ciencias. Es un hombre entregado al esfuerzo y al sacrificio.
Quien conozca la carrera investigadora, sabrá que una tesis es una especie de mortificación. Que trabajar de científico en España supone una titánica labor diplomática y años de mendigar becas.
Nadie es profeta en su tierra, ni investigador en España.
Lo que poca gente sabe de este nuevo premio “Jamieson” es que, al terminar su tesis, solicitó una beca postdoctoral al Ministerio de Educación y Ciencia, para poder seguir haciendo sus descubrimientos en una universidad española: se la denegaron.
Lejos de arrojar la toalla, Ignacio se puso manos a la obra y solicitó una beca a la Royal Academy of Engineering de Reino Unido. Además, volvió a solicitar la beca del Ministerio que le había sido privada el año anterior.
Pues bien. Ignacio ha conseguido este mismo año la beca de la prestigiosa academia de Londres, con mayor presupuesto y reconocimiento académico que la del Ministerio Español.
A todo esto, el tribunal del Ministerio decidió denegarle de nuevo la beca postdoc. Toda una Royal Academy of Engineering dice sí a un proyecto que el Ministerio de Educación y Ciencia Español RECHAZA DOS VECES.
Y así, Ignacio, se convierte en otro ejemplo más de la diáspora de científicos españoles, que tiene que dejar familia y amigos atrás para poder dedicarse a lo que más les gusta: hacer progresar nuestro conocimiento científico. Otro cerebro más en fuga.
Por si fuera poco, El Congreso Internacional de Altas Presiones, llega y premia lo que el Ministerio negó dos veces… En fin. Un abrazo fortísimo, Ignacio. Es una alegría que te llegue el reconocimiento, tantas veces negado por una sociedad maleducada o malintencionada.
Para saber más sobre la noticia: en el Diario Montañés, en Terra.es o en la web de la Universidad de Cantabria.






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