El ocre de la pared se interrumpía bruscamente contra el blanco techo.
Giró el cuello y posó esta vez la mirada sobre el ventanal.
Más allá de los cristales, anecdóticas nubecitas blancas jalonaban una hermosa panorámica del puerto.
El sopor del copioso ágape, ahora en su recta final, competía en su cerebro con los efluvios del vino, que aún medio-llenaba el vaso.
El ruido de la música silenciaba todas las conversaciones a la vez. Todos los labios se movía mudos a sus ojos.
Al fín, decidió huir de aquella lucided por la puerta de atrás de su sonrisa. Dejó caer su atención sobre unos de aquellos labios y se recostó de nuevo en una de aquellas conversaciones.
No me he enterado de nada. Realmente no se ni donde està el personaje ni que hace. Un beso.
Hola Hermana. Qué agradable es que me leas
El personaje está en la sobremesa de un banquete de boda. Hala! Secreto desvelado.