Las neuronas descosidas por el uso. La lengua rota de tejer descripciones de sentimientos. Las velas hechas girones de tantas veces como cambia el viento.
La voz rasgada de tantas explicaciones en saco roto.
Perdiendo piezas del puzzle de los recuerdos. Remendando los sueños con hilo y vainica. Rubricandolos con punto (y final) de cruz (y raya).
Sangrando frases por la herida del costado. Mezclando vino y lágrimas en una última cena.
Sonriendo a la intemperie con la calma errante del lobo estepario. Recorriendo las vasta llanura de la intimidad.
Torrente de sentimientos…