Mi clasificador de adolescente
Los noventa me pillaron en el instituto. Como cualquier estudiante de aquellos tiempos, y aunque jamás fuí diagnosticado, adolecía de adolescencia.
La tiranía de las hormonas, la del grupo, la del amor, fueron cincelando mi personalidad y despojando de inmadured aquél duro granito.
Ningún caballero, bien de COU o bien de BUP, carecía de pendón. Ningún infante, por adelantado que fuese, osaba recibir la sirena de clase si su escudo de armas. Hablo de su clasificador.
Y no lo recordaría si no hubiese trascendido de su vil taréa de transportar folios. Tampoco si sólo hubiese evolucionado de su estadio de contenedor de conocimiento académico, ni aún si no hubiese sido lienzo raspado de corazones atravesados por flechas.
Recuerdo la forma en que proyectaba cada bisoño y núbil estudiante su personalidad en sus cartones. Recuerdo cómo lo plagaba de corolarios y epitáfios de ilusionies perdidas. Cómo las fotos de couché empapelaban pastas, trababan amistades y desambiguaban pareceres y personalidades.
¿Cómo empapelaría ahora mi clasifidor? -sonrío-. Creo que insertaría seguro las siguientes fotos:







La edad otorga el don desencarnar mitos, de separar la paja del resto, de tamizar el gurú y filtrar al hombre. Salvando estas distancias de rigor, aún me permito creer en ciertas personas. Hacer un esfuerzo ímprobo de ingenuidad para merecer que la gente me embelese.
¿Cómo empapelarías tú tu clasificador de adolescente?
Share your source code
Tagging the planet
Octubre 25, 2006 - 7:19 pm
Y a mí que nunca me ha gustado ni forrar ni dibujar ni escribir nada en los clasificadores….El mío está limpio e impoluto, bueno salvo los desgastes habituales…
Octubre 26, 2006 - 3:03 am
Mi forrado favorito llevaba una foto espectacular de Lana Turner tocada con una pamela.
Octubre 26, 2006 - 6:54 am
Ahora mismo, dejaría lo que tuve en su día, portadas de los CDs de Blind Guardian y una ikurriña que ocupaba todo en el otro lado. Por dentro tenía dibujos de Ted Nasmith y John Howe del Señor de los anillos.Supongo que hoy pondría menos dibujos por dentro y más fotos de viajes y amigos. Al fin y al cabo, evoluciono.